encadenados
Espe querida, llevo una semanas de auténtica locura, que si, que si, que ya se que tu también cielo, pero es que en el Club de Campo estamos hasta arriba de iniciativas y Adolfo ni te cuento cielo, de no parar, que parecemos revolucionarios, que es como dice mi suegro, o los reventamos ahora o estamos en la oposición para los siglos de los siglos y amén, Espe cielo. Hemos empezado nuestra propia revolución, que estamos desatadas como te digo, que como bien decíamos el otro día, que a nosotras que nos importan los arbolitos dichosos, y las verdes praderas, y los problemaillas que estos ciudadanitos tengan con sus pisos y sus miserias, que a nosotros, mientras nos pagen la hipoteca vamos aviados ¿no?, que ya sé que tu no pagas hipoteca hija, jaja, como nosotros, y mientras a mantener a Martinez Pujalte cielo, que que hombre, que ahora, entre tu y yo, que a veces me pone y me impone su gallardía y su valentía, que el otro día solo le faltaba el tricornio, que de bigote va sobrao y hay veces que pienso que lleva la pistola al cinto, que le tiene que quedar de miedo, como les quedaron a nuestros compis de la Asamblea los grilletitos y las cadenas, las esposas puestas como en las pelis sadomasos..hay hija Espe, que se me va la cabeza, que que revolucionarios que somos ¿eh?. Por cierto, mi duda es saber quien fue al chino de la esquina a comprar las esposas....¿Beteta?. Bueno, hija Espe, ya me contarás.
